- Por Juan Carlos Villagómez – Director de Aviación Guayaquil
Volar con JetBlue siempre ha sido una experiencia confiable, pero esta vez hubo algo que marcó la diferencia: el servicio de Wi-Fi a bordo, conocido como Fly-Fi, funcionó más allá de lo esperado, conectando a los pasajeros de forma estable en ambos trayectos entre Guayaquil y Nueva York.
El vuelo GYE-JFK: conectividad desde Panamá
La semana pasada tomé el vuelo B61770 desde el Aeropuerto Internacional José Joaquín de Olmedo con destino al Aeropuerto Internacional John F. Kennedy en Nueva York. El vuelo despegó puntual, y el servicio fue excelente desde el primer momento.
Durante el ascenso, la tripulación anunció que el servicio de internet Fly-Fi estaría disponible una vez que la aeronave alcanzara territorio panameño. Y así fue: aproximadamente una hora con 45 minutos después del despegue, los pasajeros ya podíamos conectarnos al Wi-Fi a bordo, lo cual fue recibido con entusiasmo por todos.
El servicio funcionó de forma estable durante toda la travesía hacia los Estados Unidos. Y algo que llama la atención positivamente es que el internet se mantuvo activo incluso después del aterrizaje en el aeropuerto JFK. Durante el rodaje hacia la Terminal 4, Fly-Fi seguía disponible, y la señal solo se perdió al momento de abandonar la aeronave y alejarnos físicamente del avión, momento en el que el dispositivo se conecta automáticamente a la red del aeropuerto o a la red móvil.
Este detalle —aparentemente menor— refuerza la calidad del servicio que JetBlue ofrece: una conectividad pensada hasta el último minuto del vuelo, sin cortes abruptos ni restricciones innecesarias para el usuario.
¿Cómo funciona el Internet a bordo de JetBlue?
El servicio Fly-Fi de JetBlue es uno de los más reconocidos en la industria aérea por ser gratuito, confiable y de alta velocidad. A diferencia de otras aerolíneas que limitan la navegación o la cobran como servicio premium, JetBlue ofrece internet sin costo en todos sus vuelos dentro de su flota equipada.
Todo empieza con una antena montada en la parte superior del fuselaje del avión. Esta antena está diseñada para conectarse a los satélites geoestacionarios de la empresa Viasat, el proveedor tecnológico detrás de Fly-Fi. Estos satélites, ubicados en una órbita fija sobre el ecuador terrestre, envían y reciben señales de datos constantemente desde y hacia la aeronave.

A través de esta conexión satelital, el sistema a bordo permite que los pasajeros puedan navegar por internet con velocidades comparables a las de una conexión terrestre, lo cual es ideal para:
- Consultar correos electrónicos
- Usar WhatsApp o redes sociales
- Subir fotos y videos
- Realizar transmisiones en vivo
- Ver contenido en streaming (en rutas con cobertura completa)
En mi caso, decidí probar el rendimiento del servicio Fly-Fi en pleno vuelo realizando una breve transmisión en vivo desde mi cuenta de Instagram, mientras volábamos a 33.000 pies de altitud (aproximadamente 10.000 metros). Aunque el video fue corto, fue una excelente oportunidad para comprobar la estabilidad y velocidad del internet en vuelo. Puedes verlo aquí:
La señal recibida por la antena es distribuida dentro de la cabina mediante puntos de acceso Wi-Fi. Basta con activar el Wi-Fi del dispositivo y conectarse a la red «Fly-Fi».

El vuelo JFK-GYE: conectividad continua hasta Sudamérica
El retorno fue en el vuelo B61769, y desde el momento en que abordamos el avión, el Wi-Fi ya estaba activo. JetBlue ofrece conectividad en tierra en muchos de sus vuelos, y esta ruta no fue la excepción.
Hasta ahora, era común que la conexión se interrumpiera al cruzar el espacio aéreo de Panamá, pero en esta ocasión ocurrió algo inusual: la conectividad se mantuvo activa incluso mientras sobrevolábamos Colombia, específicamente cuando la aeronave se encontraba lateral a Cali, ya en plena trayectoria sobre el Océano Pacífico rumbo al Ecuador. Fue recién entre Esmeraldas y algunos minutos más adelante que el servicio se interrumpió brevemente.

Lo más llamativo vino después: unos 20 minutos antes del aterrizaje en Guayaquil, Fly-Fi se reconectó, lo que permitió volver a navegar desde el aire en la fase final del vuelo. Y aún más impresionante fue que el internet se mantuvo activo incluso durante el rodaje por las calles del aeropuerto José Joaquín de Olmedo. Hasta que el avión se estacionó en la manga asignada por la concesionaria TAGSA, el servicio permaneció disponible.

Como viajero frecuente, puedo decir que JetBlue ha sabido mantener su estándar de servicio a bordo, pero además ha apostado por una conectividad confiable, gratuita y sorprendentemente rápida.
Si esta expansión del servicio Fly-Fi hacia territorio ecuatoriano se confirma, será sin duda un movimiento estratégico inteligente para consolidar su liderazgo en esta ruta de alta demanda. Y como usuario, no queda más que agradecer por permitirnos estar conectados a más de 10 mil metros de altura… y hasta los últimos metros del viaje.
JetBlue, definitivamente, sigue volando alto.