American Airlines inaugurará el 15 de enero de 2027 una ruta directa entre Miami y Barcelona, en el estado Anzoátegui, Venezuela. Así lo anunció la aerolínea en un comunicado el pasado 16 de octubre. Con este servicio, Barcelona se convierte en el tercer destino venezolano de la compañía, después de Caracas y Maracaibo, y en la primera vez que American vuela a esa ciudad.

La ruta tendrá tres frecuencias semanales, los lunes, miércoles y viernes, con salida de Miami a las 10:15 a.m. (hora del Este). Los boletos están a la venta desde el 19 de octubre.

24 vuelos semanales entre Miami y Venezuela

Con la incorporación de Barcelona, American operará 24 vuelos semanales entre Estados Unidos y Venezuela: dos diarios a Caracas, uno diario a Maracaibo y los tres semanales a la nueva ciudad.

“American se enorgullece del sólido servicio que ofrecemos a Venezuela y, más aún, de ser la única aerolínea estadounidense que vuela a Venezuela. La incorporación de Barcelona fortalece todavía más nuestro compromiso de larga data con el país”, afirmó Stephen Neuman, vicepresidente sénior y director de Asuntos Gubernamentales de American.

La aerolínea destacó que Barcelona y la vecina Puerto La Cruz son importantes centros comerciales e industriales del oriente venezolano. La zona forma parte de uno de los principales estados petroleros del país y es además la sede de la aerolínea venezolana Avior.

Por qué un Embraer 175

La ruta será operada con aviones Embraer 175 en configuración de dos clases, con cabina premium, wifi y tomas de corriente en los asientos. No es una elección casual. American retomó Venezuela con este mismo equipo, operado por su filial regional Envoy Air, que tiene más de un centenar de E175 bajo la marca American Eagle.

Para un mercado que se está reconstruyendo, un avión regional de menor capacidad permite a la aerolínea probar la demanda con menos riesgo. Si el tráfico responde, la fórmula habitual es aumentar frecuencias o pasar a un avión más grande, como ya ocurrió en Caracas, que arrancó con un vuelo diario y hoy tiene dos.

Siete años sin vuelos estadounidenses

American voló a Venezuela desde 1987 y llegó a ser la mayor aerolínea estadounidense en ese mercado, hasta que suspendió sus operaciones en 2019, cuando el gobierno de Estados Unidos prohibió los vuelos entre ambos países.

El escenario cambió tras la operación militar estadounidense del 3 de enero de 2026, que terminó con la captura de Nicolás Maduro. Desde entonces, Washington y el gobierno encargado de Delcy Rodríguez han restablecido relaciones, y a finales de enero el presidente Donald Trump ordenó al Departamento de Transporte (DOT) reabrir el espacio aéreo comercial.

El DOT aprobó en marzo la solicitud de American, a través de Envoy, con una autorización válida por dos años. El primer vuelo Miami-Caracas despegó el 30 de abril, el primero de una aerolínea estadounidense hacia Venezuela en siete años.

Un mercado que se multiplicó

Los números explican el interés. Según datos de Sabre Market Intelligence citados por Aviation Week, unos 71.200 pasajeros viajaron entre Estados Unidos y Venezuela en los 12 meses hasta agosto de 2026, frente a cerca de 7.900 del período anterior.

American quiere más. En septiembre solicitó al DOT una autorización más amplia para crecer en el mercado, y ya contaba con permisos previos para las rutas Dallas-Fort Worth-Caracas y Miami-Valencia, que hasta ahora no ha lanzado.

La competencia también se mueve. Delta, que dejó Venezuela en 2017, reconoció que tiene planes para volver, aunque los daños de los recientes terremotos en el país retrasaron sus avances. United y JetBlue también anunciaron rutas hacia Caracas desde Houston y Fort Lauderdale, respectivamente. Sin embargo, según el propio comunicado de American, al 16 de octubre seguía siendo la única aerolínea estadounidense operando en Venezuela.

Lo que falta: la Categoría 1

Hay una asimetría importante en este mercado. La FAA mantiene a Venezuela en la Categoría 2 de su programa de evaluación de seguridad (IASA), una calificación que el país recibió en 2019 y que indica que su autoridad aeronáutica no cumple con los estándares mínimos de la OACI.

En la práctica, esto impide que las aerolíneas venezolanas vuelen a Estados Unidos, por lo que la conexión directa queda, por ahora, solo en manos de aerolíneas estadounidenses. La IATA considera que Venezuela inició un proceso de normalización que podría llevarla a recuperar la Categoría 1, aunque no hay una fecha conocida.

La lectura regional

La apertura de Barcelona confirma que la reconstrucción de la conectividad venezolana ya no se limita a Caracas. Copa Airlines, por ejemplo, anunció que comenzará a volar a Porlamar, en la isla de Margarita, el 26 de noviembre, su sexto destino en Venezuela.

Para el resto de la región, incluido Ecuador, el movimiento importa por dos razones. Primero, más capacidad hacia Venezuela redistribuye el tráfico de conexión que durante años pasó por hubs como Panamá y Bogotá. Segundo, el caso muestra cómo las aerolíneas grandes están entrando a mercados en recuperación: con aviones regionales, pocas frecuencias y crecimiento por etapas, una estrategia que también aplica a ciudades secundarias de Sudamérica.

El ritmo de esa expansión dependerá de factores que no controla la aerolínea: la estabilidad política, la recuperación económica del país, la evolución de la advertencia de viaje del Departamento de Estado y, sobre todo, el regreso de Venezuela a la Categoría 1, que abriría la puerta a una competencia real en ambos sentidos.

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