Un vuelo humanitario hacia Galápagos fue operado este martes 3 de noviembre por Avianca, con un Airbus A320neo asignado exclusivamente al traslado de insumos de construcción y alimentos no perecederos para el archipiélago. Según fue informado por la aerolínea en un comunicado, la operación fue liderada por el Ministerio de Infraestructura y Tecnología y coordinada con la Cruz Roja Ecuatoriana y la Fundación Fernove.

El avión fue dispuesto fuera de la operación comercial regular. Es decir, no se trató de espacio cedido en un vuelo de itinerario (como ha ocurrido desde el inicio de la emergencia), sino de una aeronave completa destinada únicamente a la ayuda.

Una emergencia que golpeó a Santa Cruz

Las lluvias intensas registradas entre el 30 y el 31 de octubre, vinculadas al fenómeno de El Niño, dejaron calles inundadas, vías dañadas y familias evacuadas en la isla Santa Cruz. El 31 de octubre, el cantón fue declarado en emergencia, de acuerdo con lo anunciado por la titular de la Secretaría de Gestión de Riesgos, Carolina Lozano.

Ese mismo día, las operaciones del aeropuerto de Baltra (la principal puerta aérea de las islas) fueron suspendidas entre las 08:00 y las 12:00 por las condiciones climáticas. Además, se pidió a la ciudadanía evitar desplazamientos entre Puerto Ayora y Bellavista por los daños en la vía.

Un avión de pasajeros puesto al servicio de la carga

El A320neo utilizado es un avión de configuración de pasajeros. En el comunicado se precisó que fue «destinado para el transporte de carga», aunque no se detalló cuántas toneladas fueron embarcadas ni si parte de la carga fue acomodada en cabina, además de las bodegas.

Ese detalle no es menor. Un A320neo de pasajeros tiene una capacidad de bodega limitada frente a la de un carguero dedicado; por eso, en operaciones humanitarias, el volumen real trasladado depende tanto del espacio disponible como del tipo de carga (materiales de construcción y víveres ocupan volumen de forma muy distinta).

A la carga oficial se sumó una donación de la propia aerolínea: alimentos que forman parte de su servicio a bordo, los cuales serán distribuidos en el archipiélago.

18 vuelos y horarios extendidos en Baltra

De acuerdo con Avianca, desde el inicio de la emergencia han sido operados 18 vuelos hacia las islas. Para ello, los horarios de operación del aeropuerto de Baltra fueron extendidos tras un trabajo coordinado con aeropuertos y autoridades aeronáuticas; en esos vuelos fueron movilizados pasajeros y personal de apoyo para la atención de la emergencia.

Sobre la decisión de habilitar el vuelo exclusivo, Juan Francisco Ortiz, Country Officer de Avianca para Ecuador y Suramérica, señaló en el comunicado: «En Avianca tenemos una relación histórica con Galápagos […] decidimos ir más allá de nuestro itinerario regular y disponer de un avión humanitario exclusivo para llevar el volumen de ayuda que hoy necesitan nuestras islas».

Una relación que viene de AeroGal

La referencia a una «relación histórica» tiene sustento. Avianca Ecuador es la sucesora de AeroGal (Aerolíneas Galápagos), empresa fundada en 1985 con vocación insular; de hecho, el indicativo de llamada OACI de la aerolínea sigue siendo «GALAPAGOS», y uno de sus A320neo fue pintado con la librea retro de AeroGal.

Hoy, la conectividad aérea con las islas es compartida por Avianca, LATAM y Equair, bajo un esquema de frecuencias regulado por el Estado. Las rutas parten de Quito y Guayaquil hacia Baltra y San Cristóbal.

Lo que deja esta operación

La emergencia volvió a poner en evidencia una vulnerabilidad conocida: el abastecimiento de Galápagos depende en gran medida del transporte marítimo desde Guayaquil, y la carga aérea viaja, en buena parte, en las bodegas de vuelos de pasajeros. Cuando la urgencia exige rapidez, el avión es la vía más corta… pero también la de menor capacidad.

El vuelo de Avianca resolvió una necesidad puntual. La pregunta que queda abierta (y que corresponde tanto a autoridades como a operadores) es si el archipiélago necesita un esquema permanente de contingencia de carga aérea, con capacidad y protocolos definidos antes de la próxima emergencia, y no activados sobre la marcha.

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